


EE.UU. rompe con China: duplica presión económica desde noviembre con aranceles a 100 %
Lisbeth Pineros
El presidente Donald Trump anunció la imposición de aranceles del 100 % a China a partir del 1 de noviembre, en respuesta a lo que calificó como una “postura comercial hostil” del régimen de Xi Jinping. Pekín planea restringir la exportación de tierras raras y otros productos estratégicos, una medida que Washington considera una agresión económica directa contra la industria estadounidense. Trump afirmó que no permitirá que China “controle el futuro tecnológico y energético de Occidente” y descartó una reunión bilateral con Xi.
La decisión representa un nuevo paso en la estrategia del mandatario para proteger la soberanía industrial y frenar el dominio chino sobre sectores clave, como los semiconductores y la energía verde. Aunque los mercados reaccionaron inicialmente con caídas, la Casa Blanca sostiene que los aranceles garantizarán empleos y fortalecerán la producción nacional en el mediano plazo.
Trump también anunció controles de exportación a softwares chinos, endureciendo su política de seguridad económica. Con esta medida, el presidente reafirma su doctrina de “Estados Unidos primero”, priorizando la independencia tecnológica y la defensa de los intereses nacionales frente a la expansión comunista china. La confrontación marca el punto más tenso en las relaciones bilaterales desde el inicio de su segundo mandato y envía una señal clara: Estados Unidos no cederá ante la coerción económica de Pekín.






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