La Reserva Federal reduce los tipos de interés al 3,75 % y enfría expectativas de nuevos recortes

El presidente de la Fed, Jerome Powell, justificó la medida señalando la incertidumbre económica y una leve desaceleración en el mercado laboral

White House29/10/2025Lisbeth PinerosLisbeth Pineros

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La Reserva Federal anunció este miércoles un nuevo recorte de los tipos de interés, reduciéndolos a un margen entre el 4% y el 3,75 %, su nivel más bajo en tres años. 

Al respecto, el presidente de la Fed, Jerome Powell, justificó la medida señalando la incertidumbre económica y una leve desaceleración en el mercado laboral, aunque advirtió que una nueva reducción en diciembre “no está garantizada”, frenando las expectativas de Wall Street.

El ajuste monetario responde al estancamiento en las contrataciones y al temor a un enfriamiento del empleo, aunque la inflación sigue un punto por encima del objetivo del 2 %. A pesar de que algunos analistas atribuyen la persistencia inflacionaria a los aranceles de la era Trump, la mayoría coincide en que las presiones actuales derivan de un gasto público excesivo y políticas fiscales expansivas mantenidas durante años.

Por otra parte, la Fed también anunció el fin del proceso de reducción de su balance de activos a partir del 1 de diciembre, lo que implica un giro hacia una política más flexible. Esta decisión marca un intento de estabilizar el crecimiento ante la falta de datos económicos recientes, consecuencia del cierre parcial del gobierno federal por la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas en el Congreso.

Tras el anuncio, los mercados reaccionaron con cautela. Los principales índices de Wall Street pasaron de registrar ganancias a leves pérdidas, reflejando la preocupación de los inversores sobre la falta de claridad en la dirección futura de la política monetaria. El Dow Jones cerró con una caída del 0,2 %, el S&P 500 se mantuvo plano y el Nasdaq logró recuperar un 0,55 %.

Powell admitió que dentro de la Reserva Federal hay “opiniones muy divergentes” sobre los próximos pasos, en medio de tensiones entre los objetivos de controlar la inflación y mantener el empleo. Desde una óptica conservadora, la decisión refuerza la necesidad de prudencia fiscal y de limitar la intervención monetaria, priorizando la estabilidad a largo plazo sobre medidas de estímulo temporales que podrían avivar nuevas presiones inflacionarias.

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